Mientras muchas personas se centran en sus lecturas diarias de azúcar en sangre, el Índice de Glucosilación de Hemoglobina (HGI) podría realmente decirnos más sobre el futuro de nuestro corazón. Esta medición ignorada revela la diferencia entre los niveles reales de HbA1c y lo que deberían ser según la glucosa en ayunas. ¿Suena aburrido? Piénsalo de nuevo. Tu corazón ciertamente no lo piensa así.
La relación entre el HGI y la función cardíaca no es relevante solo para diabéticos. ¡Sorpresa! Incluso sin diabetes, la glucosilación elevada puede causar estragos en tu músculo cardíaco. La ciencia es clara. Niveles más altos de glucosilación significan malas noticias para la eficiencia cardíaca. Punto. Los carbohidratos procesados pueden empeorar significativamente la glucosilación y tensar el sistema de respuesta a la insulina.
La glucosilación no discrimina – diabético o no, tu corazón paga el precio cuando los niveles suben demasiado.
Esto es lo que sucede: la glucosa se adhiere a la hemoglobina a través de una reacción no enzimática. ¿No es gran cosa? Error. Esto crea HbA1c, reflejando los niveles de glucosa en sangre a largo plazo. Con el tiempo, este proceso desencadena estrés oxidativo. Tus vasos sanguíneos sufren. Tu corazón lucha.
Esas moléculas pegajosas de glucosa forman productos finales de glicación avanzada (AGEs). Nombre irónico, ya que definitivamente aceleran el envejecimiento—de tu sistema cardiovascular, claro está. Estos AGEs contribuyen directamente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. No les importa si has sido diagnosticado con diabetes o no. Un estudio exhaustivo de 1248 sujetos demostró que las personas en el tercil más alto de HGI tenían probabilidades significativamente mayores de enfermedad arterial periférica con una razón de probabilidades de 6.37.
¿La parte más alarmante? La hemoglobina glucosilada no transporta el oxígeno tan eficazmente. Tu músculo cardíaco jadea por más oxígeno mientras trabaja más duro. No exactamente una receta para la eficiencia cardíaca. Investigaciones recientes muestran que los pacientes en el tercil más alto de HGI experimentaron menor incidencia de muerte cardiovascular en comparación con aquellos en terciles más bajos.
Los clínicos están empezando a reconocer el valor del HGI como predictor de eventos cardiovasculares. ¿HGI alto? Podrías necesitar un monitoreo más intensivo. Tu médico probablemente no está verificando esto todavía. Tal vez debería hacerlo.
Controlar los niveles de glucosa estrictamente—incluso para no diabéticos con HGI alto—puede prevenir complicaciones cardiovasculares. Las intervenciones tempranas dirigidas a la glucosilación de la hemoglobina podrían mejorar los resultados cardíacos a largo plazo. Pero ¿quién está prestando atención a este marcador?
La conexión entre el HGI y la salud cardíaca representa un cambio de paradigma en la evaluación del riesgo cardiovascular. Ya no se trata solo de tener diabetes o no. Se trata de cómo tu cuerpo maneja la glucosa con el tiempo. La eficiencia de tu corazón depende de ello. Tal vez es hora de que todos nos preocupemos un poco más por nuestro HGI.